Juguete sensorial con forma de durazno, formado por capas en espiral que se pueden extender, comprimir y girar entre sí. El sistema de tope evita que las secciones se separen por completo, dando un recorrido de movimiento controlado que resulta satisfactorio al tacto y visualmente relajante. Es ideal para mantener las manos ocupadas durante momentos de espera, estudio o estrés, ayudando a canalizar el movimiento nervioso y favorecer la concentración. También funciona como pieza decorativa de escritorio gracias a su efecto visual hipnótico.